2 ago. 2011

Una niña perdida en un lugar sin nada que temer

Simplemente me considero una niña perdida en un lugar sin nada que temer, sin decisiones que tomar, en un lugar en el que nada ni nadie era superior, en el que solo existía la felicidad, el sentimiento de querer. Simplemente fui ese Peter pan, que no creció aún y cuando abandonas aquel sitio y pisas suelo firme te das cuenta de que simplemente son confusiones, que simplemente la madurez no ha llamado a tu puerta o que no estas preparada para hacerla frente. Por eso aún no queremos abandonar esa estrella en la que no pasa nada, pero siempre nos daremos cuenta que nuestros pensamientos o sentimientos son paralelos en cada lugar y persona y aunque parezca una tontería, afecta a más de uno, y se siente, duele, y confunde de modo que ni tus ojos ven ni tu cerebro piensa ni tu corazón sabe que sentir. Aún no nos toca crecer, otros simplemente ya lo han hecho. Ahí es cuando todo es distinto.

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